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L'estatut, Josemari & Ana

Ana, cariño, atiende a mi última aportación lírica: «Españolito que vienes al mundo/ te guarde Dios./ Una de las dos Españas/ ha de darte un pescozón». ¿Que te suena a Machado? Bueno, Machado tiene algo parecido, pero sus versos carecen de la grandeza trágica de los míos. A diferencia de él, yo no me pierdo por los cerros de Úbeda. Lo anuncio sin tapujos: España huele a incienso o a pólvora, según. Es su destino. Y ahora huele a pólvora. O sea, que a las barricadas. Ana, cariño, no quisiera darte un mal día, pero confío en tu fortaleza teresiana. Has de saberlo: el estatuto catalán ha sido aprobado, lo que significa que ya tenemos a Maragal en plan almogávar viniendo hacia acá al ritmo del un, dos, tres/ Madrid nuestro es. ¿Que esto lo decían los nuestros y no los rojos? De acuerdo, Ana. Sin embargo el destino es casquivano y ahora nos toca a los buenos españoles defender Madrid. ¿Que quién me ha dicho tal cosa? Deducción personal, claro, motivado por un análisis riguroso de la realidad. Mariano aún no ha dado la orden de atrincherarnos, pero ya sabes, Mariano, cuando empieza la liga, tele, sillón, copa de Soberano y puro. Por suerte me tiene a mí, velando para que España no sea como una mandarina que se deshace a gajos. Por de pronto, dile al servicio que nada de cocinar macarrones, que me llevo la cacerola a la Casa de Campo para mis entrenamientos castrenses. Ya domino los números «Defensa de una encina en plan madriguera-conejo» y «Parando los pies al enemigo en un bravío cuerpo a cuerpo al estilo Alfredo Mayo». Te garantizo que no pasarán. Para que veas. Una señora me para Castellana abajo y me espeta: «Señor Aznar ¿Sabe qué quieren los Maragal y los Caró?» ¿Y cómo no voy a saberlo, señora, pienso yo, si disecciono España en el templo de Georgetown? Pero la dejo hablar. Me dice: «Sentarse en las mesas que nosotros ocupamos en Lardy's». Y mira, Ana, cariño, puede que lleve razón. Para las mayorías, las revoluciones se reducen a que el jamón que se comían los unos, se lo coman los otros. Aunque, no es mi caso. Entiéndeme, mi compromiso con la patria va de lo lírico a lo épico, sin pasar por ninguna oficina bancaria. Sin embargo, soy realista y sé que Alejandro y la niña igual tendrán que labrarse el futuro en Cataluña. ¿Que es un horror? No sufras. Ahí están doña Cristina y su esposo, el deportista. Quiero decirte que si la vida da tantas vueltas, Alejandrín podría acabar compartiendo responsabilidades con un nuevo Cambó. Pero, en fin, no lo espero. De todas formas ¿sabes por qué perdió Cambó? Porque dedicó más tiempo a los consejos de administración que a subirse al Alto de los Leones. El político ha de ser como yo, ayer en Georgetown, hoy con la cacerola de los macarrones. Afortunadamente, Alejandrito me tendrá a su lado para resolverle la épica. Él a los números. Nuestro Alejandro, en Cataluña, iría sobrado. Ten presente que tiene talento para presidir lo que sea. Avecrem, el Español, lo del fuet Tarradellas. Y Anita también. ¿Que a nuestra niña le han ofrecido presidir el manojo de señoritas ataviadas de manola en la novillada de Navalcarnero? Ana, cariño, no pensaba ahora mismo en el aspecto folklórico de las presidencias, no en vano nuestra hija estudió contabilidad y tenencia de libros por correspondencia. En fin, Ana, aparquemos la planificación de la vida familiar, porque la patria es lo primero. Atiende. En el XIX, Pepe Botella nos entró por el norte. No lo olvides. Ahora se nos viene Caró desde el este con el estatuto bajo el brazo. Confío que Bono me ceda el mando de la defensa de Madrid. ¿Que si me las doy de Miaja te divorcias? Ana, por Dios, te chispea la mirada como cuando te tomas un doble de Chinchón. Más bien me comparo con Daoíz y Velarde, que eran patriotas de ley. Por otra parte ¿que Bono no es de los nuestros? Puede. Pero tampoco es de los de Josete. Aunque rojo, tuvo un papá falangista y hablando de la patria se le nota la buena crianza. Desde luego, en la hora suprema de jugarnos la unidad de la patria yo le tiendo la mano, firme el ademán. Ana: estamos en riesgo de fractura nacional. ¿Que ya te lo dijo el año pasado el taxista que te trajo de hacer tus preces en los Jerónimos? Con toda probabilidad debe de ser un seguidor de mis conferencias en Georgetown. Tu te perdiste la última, la del modelo económico conservador comparado con el socialista. Comenzaba, en clara referencia a Josete: «tengo, tengo, tengo/ tu no tienes nada/ tengo tres ovejas/ en una cabaña». Y atiende, porque a continuación viene la referencia a la explotación equilibrada de los medios de producción: «Una me da leche, otra me da lana/ otra mantequilla/ para toda la semana». Con eso, ríete de Adam Smith. El aula estaba llena de economistas amarillos, de tanto estudiar en el Japón, y me dieron una ovación que ya la quisiera para él Julito Iglesias. ¿Que no te entretenga, que si llegas tarde al mercado sólo queda la morralla? Vete, pues. Y piensa en mí. Igual el estatuto, en vez de venirse por la carretera de Valencia, nos llega en dos horas por postal-exprés. Tenlo presente. Ana, cariño: si los trágicos acontecimientos que preveo se precipitaran y a la vuelta no me hallares en casa, no te angusties. Búscame cerca de las estrellas. Estaré en el tejado, junto a los pacos, llevándoles mi voz de ánimo y el botijo de aguardiente.

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