algo de nubes
  • Màx: 16°
  • Mín:
16°

Tot esperant Ibarretxe, Josemari & Ana

Ana, cariño, hoy España se juega el ser o el no ser con lo de el Plan Ibarretxe, de manera que ahora mismo me subo en el ascensor hasta la azotea y no me esperes en todo el día. ¿Qué voy a hacer en la azotea? Pondré en marcha el plan de resistencia «Agáchate por si las moscas». Me lo diseñó Jorge Dezcallar para casos como éste en que se presentan los vascos a las puertas de Madrid. Me llevo una cesta llena de piedras de canto vivo por si las circunstancias adversas me obligaran a hacer de paco. Prepárame la bufanda, eso sí, y algunos moniatos calientes para combatir la helada. No, Ana, no bajaré a almorzar, porque un buen paco no puede dejarse ver a la luz del día. Lo de invitar a los vascos al parlamento es una imprudencia de Josete Zapatero, que a la legua se ve que no ha hecho el cursillo de guerra preventiva. ¿Qué hice, yo, en Perejil? Empuñé la metralleta, Ana. Y ni las cabras triscaron. Imagínate que le hubiera dicho a la vieja que la esperábamos en el parlamento para platicar. Se viene con su rebaño, nos da la murga en bereber y encima le vende un litro de leche a cada diputado. Te lo digo por lo de Ibarretxe. Los vascos han de venir a Madrid para ponerse ante los fogones. Si tienen otros planes que no sean los de abrir un restorán, desconfía. Son peligrosos. Lo he hablado con Rouco y me ha aconsejado lo de la azotea, pues si vienen mal dadas a uno siempre le queda el recurso de saltar a la azotea del vecino. Sí, sí, Ana, ya sé que los que saltan tapias son los ladrones de conejos. Pero yo no salto como el vulgo. Yo salto con gesto atlético y apolíneo, que me he estudiado las postales olímpicas de Leni Riefenstahl. En fin, Ana, yo me estaré arriba, conque dile a la chacha que con la excusa de tender la ropa no se suba a darse el lote con el repartidor de Butano. Y si Alejandrín viene a buscarte para hacer el vermú, para en la Iglesia de los Jerónimos y ruégale al Altísimo que luzca todo el día un sol de mayo. Dile que yo me estoy en la azotea expuesto al viento serrano, quieto como un Don Trancredo. Lo de la quietud, lo aprendí en el «Manual del paco audaz», una obra de adolescencia de Jiménez Caballero. Lo explica don José María Pemán en el prólogo: Iba don Ernesto aspirando el aroma de las florecillas del campo, cuando un criminal abejorro posóse en su nariz de romano perfil. Entonces, don Ernesto quedóse quieto. Levantó lentamente una mano y plas, se dio con todas sus fuerzas en las narices. Y adiós abejorro. De ahí, lo de Don Tancredo. ¿Que cómo le quedaron las narices? Imagínatelo, Ana, como las de Carrasco después del sopapo de Mando Ramos. Pero al abejorro no le hicieron ni funerales. Lo importante es acabar con el enemigo, aunque sea a costa del propio sacrificio. Yo en esto del sacrificio, bien lo sabes, estoy en línea con el Ausente y con Manolete. No te lo tomes a guasa, Ana, que a ti Gallardón te está convirtiendo en una española decadente. Sí, sí, a lo Ortega, que es la máxima liberalidad que puede alcanzar el español bien nacido. Pero a mi me enoja. Ortega fue un frívolo. Es decir, un afrancesado. Jiménez Caballero, fue un Quijote. Yo me quedo con don Ernesto. O sea, con la gente trascendente. Rouco me ha confirmado que Ibarretxe es el nuevo Anticristo. ¿Cómo lo sabe? No sé. Quizás después de asistir a una Misa Negra. A los curas hay que respetarles su vida privada, pues aunque uno se los encuentre con los pantalones desabrochados no por esto dejan de ser útiles. Conque atiende: nos hallamos ante un nuevo Anticristo. El primero fue Azaña, y don Francisco le pudo. El segundo es Ibarretxe. Desde luego, si Josete Zapatero no le para los pies, se los pararé yo. En cualquier momento. Dile a la chacha que tenga disponible la cacerola de los macarrones por si tengo que irme a la trinchera. La verdad es que no estoy hecho para hacer la vida en los tejados. Se lo he explicado a Acebes. Mi formación castrense está en la línea de Rodrigo Díaz de Vivar y de Alonso Quijano. O sea, a los tres nos educaron para ensanchar el imperio, no para echar el cerrojo como la Real Sociedad. ¿Que Mariano ya es de los míos? Mira, Ana, no confundas. Mariano es un burgués, que se ha enfrentado a Ibarretxe porque si consigue la independencia, los cocineros vascos se nos van con sus merluzas de los restaurantes madrileños. De todas formas, vale. Su formación avanza adecuadamente. Sí, sí, lo reconozco. Le ha llamado cobarde a Ibarretxe, ahí ha dado la talla de buen estadista. Para serlo definitivamente, le falta un caballo. Y una lanza. Ya sabes, se gobierna con los pantalones. Y para atender a las cosas administrativas del Estado, un contable de ocho a dos. En fin, Ana, me subo a la azotea. Si España me necesita, me hallará entre la ropa tendida, compartiendo alturas con los gatos desemparejados. Y a un paso de los luceros. Te lo digo con mis mejores versos: si te dicen que caí/ me fui/ al puesto que tengo allí.

COMENTARIS

De momento no hay comentarios.

Comenta

* Camps obligatoris