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Josemari & Ana, reflexions sobre Catalunya

Ana, cariño, dile a la chacha que muy bien su versión en agudo en fa de «Eres alta y delgada», pero que ahora se calle porque necesito silencio. He de concentrarme. Voy a escribir el último parte de guerra por si esta noche entramos en Cataluña. Ya sabes, al estilo castrense de don Francisco. Atiende: en el día de hoy, sometido Yordi y enviado de excursión a Tenerife con el Inserso, etcétera, etcétera, la Virgen Morenilla y yo nos vermuteamos en el Boadas. O sea, muy castrense y con un toque cheli. ¿Que es mejor que me quede en casa a verlas venir, con un pincho-tortilla y un Chinchón? Por Dios, Ana, ya veo que te has aconsejado con Mariano. A éste no lo mueve del sofá ni el paso del Viático. Cuando en las generales se la juegue al sprint con Josete Zapatero, va a ganar el sueño. Te lo adelanto. Desde luego, nuestro Mariano necesita unas Durancel en buen estado. ¿Y Josete...? Míralo: ahora nos anuncia que se pasa de la oposición útil al cambio responsable. Bueno, no hay inconveniente. Como si en el desayuno quiere pasarse de las porras al cruasán. Para entendernos: España necesita a alguien que vaya a caballo, y visto lo visto ya me estoy replanteando lo de mi retirada. ¿Has leído lo de Rodríguez Ibarra? Dios, qué buen vasallo si tuviera buen señor. Josemari no te vayas, Josemari salva a España, me dice. Y yo, Ana, cuando un rojo habla con tanto sentimiento, me olvido de que es rojo y saludo brazo en alto al pedazo de español que lleva dentro. A veces me da por pensar si don Francisco fue excesivamente severo con ellos, con los rojos, porque a los tipos como Ibarra les enchufas en la casette el discurso fundacional de El Ausente y se dan de hostias por ver quién es el primero en apuntarse a la causa. Lo cierto, Ana, es que España va bien. ¿Que recelas de Cataluña...? No hay de qué. Te lo adelanto: recuperado Perejil, Cataluña se unirá al imperio. Está cantado. Les abrimos nuevos mercados a los catalanes. Y eso es lo que quieren. Seguro que ya más de un representante de Sabadel ha ido a colocarle un par de medias a la vieja de las cabras. Y esto es negocio, Ana. Y el imperio crea negocio, mira lo de las petroleras en Iraq. Si lo dudas, consúltalo con los catalanes que saben de qué canto va a caer una moneda que baila. ¿Que tienen su sensibilidad? Por supuesto. El doctor Jiménez de Parga nos acaba de revelar que los recibimientos más efusivos a don Francisco se los tributaron en Barcelona. Así que anunciaba su visita, todos al Paseo de Gracia a darse un banquete de rojigualda. Atiende: todos. Y si no estaba Companis es porque lo habían fusilado. O sea, que había quilates de patriotismo. Lo que pasa con los catalanes, es que de tarde en tarde necesitan que se les dé un repasón al estilo de García Valiño. Yordi es consciente de que tenemos la mano presta, de modo que cuando me alborotaba el gallinero más de lo debido con lo de las selecciones deportivas o lo de los papeles de Salamanca, nos enviaba a casa unos bizcochos de la Monserratina. Para aplacarme, claro. Lo cierto es que Yordi ha sido el enemigo ideal para España. Tensa la cuerda, pero cuidadito a romperla. No importa ponerle vigilantes, se guarda solo. En cambio, sin Yordi Cataluña nos exigirá nuevos enfoques. Sobre todo si suma puntos Maragal, porque le esperas que asome por Gijón y te sorprende por Ronda. Sí, sí, tal como te lo digo: así me reivindica el castellano como patrimonio de Cataluña, como se dispone a sustituirme la Guardia Civil por los almogávares. Depende de que se salga al balcón antes o después del vermouth. ¿Que a ti te preocupa Caró Rovira? Reconozco que es un potro sin domar. Pero demos tiempo al tiempo, Ana. Te doy una primicia: a éste me lo ha de atar en corto Convergencia y Unión. Ya se lo he dicho a Piqué. Oye, Piqué, le he dicho, haz un aparte con Mas y le sugieres que le abra a Caró una oficina de la Generalidad en donde sea. ¿Que estas oficinas son un remedo de nuestras embajadas? Cierto. Pero, no te me sofoques. O mejor dicho: sí, sofócate, continua sofocándote cariño, que el arrebol en tus mejillas me provoca la vena lírica. Toma nota: amapola, lindísima amapola,/ será siempre mi alma tuya sola/ etcétera, etcétera. Luego acabo el poema y te lo entrego en la mesa, antes de la sopa. Que sí: prometido, pillina. ¿Que no te parece novedoso? Mujer, yo me alimento del acervo cultural español y en España no hay campiña sin amapolas. En fin, estábamos con lo de las seudo embajadas de Cataluña. Yo me opongo terminantemente a su existencia, Ana. ¿Que te parece que las permito? Atiende, todo tiene su porqué. La meta de los independentistas catalanes se sitúa precisamente en regentar oficinas de representación. Dime ¿es o no es...? Es. Y si lo pones en duda, fíjate en Colom. Dejó de marearnos dándole vueltas a la carraca en el cementerio de las moreras, tan pronto como se le montó un despacho en Marruecos. Pues a Caró hay que darle despacho, aunque sea el de la gerencia de la plaza de Las Ventas. Y así que pase un tiempo, cerramos por decreto oficinas, despachos y porterías, integramos el personal en la escala del funcionariado público y, anda, todos a poner sellos en Correos hasta la jubilación. Para que me entiendas: así como no todos los movimientos sísmicos se contabilizan en la escala de Richter porque son meneítos más suaves que la rumba, hay infinidad de movimientos sociales que acaban en un despacho con secretaria sin que ni se enteren los historiadores. ¿Que Caró no se aviene a razones y pretende subirse a la parra? Pues, Ana, no te inquietes: ahí estoy yo con mi caballo. Lo cierto es que Cataluña no me preocupa más de lo debido. He echado las cuentas desde la perspectiva del Partido Popular. Si gana Mas, mayor conexión ideológica. Si gana Maragal, mayor cohesión patriótica. O sea, que aún entrando Piqué fuera de control hemos ganado. La carrera es nuestra.

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