nubes rotas
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Les exigències

El telèfon blau, que és el telèfon que comunica directament el president del govern balear amb el president del govern espanyol, va repicar en el despatx d'aquest. «Buenos días, Kosemari "va saludar amb veu volgudament alegre, Matas a Aznar". ¿Ya recibiste las aceitunas de la sierra balear que te mandé?». Va respondre José María: «No lo sé. Esto lo sabrá la criada de mi señora». I va afegir: «Pienso, JaimeMa, que el alma villana es consustancial a vosotros, los isleños. Se cuenta, en historias añejas, que cuando el villano había estafado al señor en las cuentas, se delataba porque todo eran zalamerías en el trato con éste». S'empassà la saliva amb dificultat, Jaume Matas. Va demanar-li: «¿Y en que te he fallado, Kosemari?». Va parlar amb duresa, Aznar: «Mira, JaimeMa, las cuentas de las elecciones en Baleares no me salen a mí ni os salen a vosotros». El va interrompre, Matas: «Precisamente quería hablarte de este asunto. Puede decirse que nuestro pacto de gobierno con UM ya es un hecho». Va fer una pausa, Matas. Continuà: «Sólo que hay dificultades insalvables». L'encoratjà a continuar parlant, Aznar. «Todo es negociable menos el honor, JaimeMa». El va interrompre, altra volta, Matas. «Naturalmente, no se negocia con lo que no se tiene. La doncella adúltera no puede negociar con su futuro marido la virginidad que perdió en la era». Aleshores va rugir Aznar. «No negociamos con el honor, porque el honor es patrimonio del alma y el alma sólo es de Dios». Va quedar desconcertat, Matas, perquè el seu pragmatisme de botiguer no acaba d'entendre les grans definicions morals que condicionen l'home de dretes. Va prosseguir: «Mira, Kosemari, la Munar nos exige que proclamemos la Comunidad Balear, comunidad histórica. ¿Qué opinas?». Va respondre a la gallega, José María Aznar. «¿Y tú...?», va demanar-li. Va respondre, Matas: «Que este punto es innegociable, porque es el primer paso para refundar, en igualdad con Catalunya, los Països Catalans». Va meditar, Aznar. Va dir-li a Matas: «Podemos dejarlos hacer. Mientras la autopista que sale de Madrid llegue a Platja d'Aro sin salir del territorio nacional, Puxol y la Munar pueden almorzar calçotada cada día juntos». Prosseguí Matas. «Hay otro punto de difícil negociación "li explicà" aspira, la Munar, a que todos los funcionarios se expresen en catalán. Y esto sí que no es posible. La mayoría de funcionarios son gente conservadora, educada por sus papás en un castellano hondo, como es el de KaimeTersero. ¿Cómo vamos a decirles que tienen que expresarse en modalidad balear?». Intentó ser didáctico, José María Aznar. «Atiende, JaimeMa, cuando aquellos sabios y santos padres jesuitas, que enviaba el reino de Castilla a cristianizar indios, vieron que los salvajes no les entendían, no dudaron en aprender la jerga con la que ellos se expresaban para hacerles llegar las palabras del rey y de Dios». Va guardar silenci per tal de reblar el clau: «Lo importante para España, JaimeMa, no es ganar una batalla, sino la guerra». Tornà a agafar la paraula Matas. «Hay un último punto insalvable en la negociación, Kosemari. La Munar exige que el Estado devuelva, a la comunidad balear, doscientos mil millones cobrados a través del IRPF». «'Coño!» "va exclamar una veu que cal suposar pertanyia a Aznar. Sense voluntat de dissimular la seva alteració, prosseguí: «¿Acaso esta señora se cree que las pesetas son cagarrutas de cabra? Mira, JaimeMa, díle que se me cuadre. 'Que se cuadre ante mi, leñe! 'Que se cuadre o le envio la Legión! O lo que será peor para los baleares: que lo hablo con Rodríguez Ibarra, Bono y Chavez, y nos constituímos en una nueva Santa Alianza. 'No te jode, venirme con exigencias la niñata balear ésta!». Va romandre uns minuts, llarguíssims, en silenci. Més temperat, demanà a Matas. «Vamos a ver, JaimeMa ¿quieres repetirme la cantidad?». Va separar-se l'auricular de l'orella, Jaume Matas. Va dir: «Doscientos mil millones, no sé si con impuestos o libres de ellos». Remugava, Aznar: «Es que no puede ser. Cualquier mindunguis me urga en los bolsillos y me limpia la cartera. Si incluso la chacha de los niños me pidió para un paraguas por si llueve. Y luego están los pilotos de Iberia y los mineros... Mira, JaimeMa, dile que el pacto está hecho, pero con una condición: los doscientos mil millones se los damos en dos décimos de lotería de doña Manolita. Uno del sorteo del Día del Turista y otro del de Navidad. 'Ea!, si la propuesta le mola, vale, el pacto está hecho...».

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